Venecia, je ferme mes yeux.

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April 16, 2014 by Quiahuitzin

Según nos acercamos en ferry a la ciudad su silueta se va dibujando más definida… empezamos a ver las góndolas, el palacio Ducal, la cúpula de la basílica, las dos columnas que marcan la separación entre ciudad y agua. Parece un cuadro de Canaletto.

Vedute de Francesco Guardi.

Vedute de Francesco Guardi.

Fue poner un pie en el suelo y empezar a formar parte de la multitud de turistas que nos arrastraba hacia la Plaza de San Marcos… Había gente de todas las nacionalidades, lo que me recordaba que Venecia siempre había sido un lugar donde gente de todo el mundo convivía, fue núcleo del comercio, luego también de juergas en el s.XVI, y ahora parece ser que sigue atrayendo a gentes de todo el mundo a través del turismo.

Arribamos finalmente a la Plaza San Marcos, donde las campanadas del reloj del moro nos recibieron (¿daban las 11?) y visitamos la señorial Basílica, que lamentablemente esta cada vez en peor estado debido a las inundaciones y el gran coste de su mantenimiento. Los grandes protagonistas en esta obra, sin duda son los mosaicos de pan de oro que representan escenas del evangelio y cubren techos y paredes.

Estaba previsto que hiciéramos un recorrido en vaporetto por el Gran Canal, pero no pudimos hacerlo debido a la huelga que había ese día… Así pues pasamos la jornada pateando Venecia, cruzando puentes, sorprendiéndonos con callejones estrechos y oscuros que desembocaban en amplias y luminosas plazas donde siempre había algún pintor.

Cruzamos el famoso puente de Rialto hacia el barrio de l’Academia, y giramos a la derecha inmediatamente, ahí nos encontramos con una plaza preciosa, la Plaza de los Pescadores, había unos mercados con fruta y pescado un poco más adelante, y a partir de ahí nos perdimos un rato por las callejuelas de Venecia. Hay un producto típico que vimos en muchos puestos, que son rodajas de alcachofa en agua, no parece alcachofa, pero preguntamos los que era. Cuando llegó la hora de comer nos dirigimos a l’Academia, donde se supone, los precios son mejores, ademas nos habían recomendado un restaurante en el Campo S. Margherita… pues bien, menuda aventura; no había quien se aclarara. Avanzábamos hacia la zona, sin saber muy bien, y cuando preguntábamos unos nos decían una dirección y otros otra… y pasamos por muchas plazas, calles, puentes… incluso vimos una mudanza en barca! Todo era muy bonito, pero muy confuso. Parecía que no íbamos a llegar nunca a la dichosa plaza, pero llegamos.

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Comimos en la plaza y seguimos nuestro camino, sin saber muy bien hacia donde, cruzamos el puente de la Academia, y vimos otras cuatrocientas plazas y estampas bonitas, mil pintores… tomamos un helado y de nuevo, cruzamos el puente de la Academia, nos volvimos a perder, luego nos encontramos… Descansamos un rato en la plaza de San Salvador, nos asomamos al puente de Rialto desde abajo y nos pusimos dirección a San Marcos siguiendo las flechas que indicaban por donde continuar… nos limitamos a seguir las flechas, y cuando estas indicaban dos direcciones diferentes para el mismo destina (y lo hacían) elegíamos una y continuábamos. He de decir que de alguna manera llegamos.

De nuevo, Venecia se desdibujaba en el horizonte desde el ferry, como si hubiese sido una quimera que se desvanece… la vimos dibujarse, y ahora la vemos desvanecerse.

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Je ferme mes yeux

Cierro los ojos y aún veo canales estrechos, o más anchos, con un suave oleaje. Veo calles estrechas y puentes de piedra, ventanas con arcos de formas pintorescas… y veo fantásticas cúpulas que destacan entre las coloridas casas, decoradas en sus balcones de hierro forjado con plantas, que cuelgan sobre la azul agua. Al igual que las plantas, también cuelgan sobre el agua pasillos y galerías que cruzan el canal que separa dos viviendas. Cierro los ojos y veo puentes, y grandes lamparas que penden sobre estos, similares a maravillosos botafumeiros. Canales, palacetes de arquitecturas variadas, torres (todas torcidas, por supuesto), cúpulas, puentes, plantas que crecen en la humedad de la quimérica ciudad… más puentes, canales, cúpulas, y también alguno de estos palos o columnas finos y altos que se encuentran en todas las plazas. Veo las formas de Venecia, Venezia con z (en italiano), como hechizo. Cierro los ojos y veo diferentes luces, arte, una ciudad entre millones, con miles de estampas diferentes, como las mil máscaras rocambolescas de variadas expresiones que te encuentras por sus calles… Cierro los ojos y aún veo Venecia.

KRM

Muerte en Venecia Thomas Mann

Este es uno de los fragmentos que leí sobre Venecia, se llama hacia el Lido y es simplemente sublime. Forma parte del libro de muerte en Venecia. Para entender también porque me gustó tanto tengo que explicar la situación en que lo leí. Estábamos en el autobús, dejábamos Venecia atrás y nos dirigíamos a Pisa. Todo el mundo dormía después de una larga noche. El autobús estaba en silencio, el cielo, plumboso, como el que se describía en las letras que leía, y en mi memoria, aun veía claramente Venecia, como acabo de escribir en las anteriores lineas. Aquí uno de los primeros párrafos del fragmento:

Envuelto en el abrigo, con un libro en el regazo, el viajero descansaba, y las horas se le pasaban inadvertidas. Había dejado de llover; se recogió la lona. Ahora el horizonte estaba despejado. Alrededor del barco, bajo la bóveda gris del cielo, se extendía el disco inmenso del mar desierto. Pero en el espacio vacío, inarticulado, nuestros sentidos pierden la medida incluso del tiempo, y nosotros nos desvanecemos en una inmensidad crepuscular. Extrañas figuras nebulosas, el viejo engolado, la barba caprina tapada, atraviesan, susurrando palabras indistinguibles, como de ensueño, la mente del viajero esta descansando. Y él se adormece

Thomas Mann

Muerte en Venecia

Y esta podría ser perfectamente la forma en que me despedía yo de Venecia y el Lido, libro en mano, susurro vago de alguien que se ha resistido aún a Morfeo, como yo, aunque no tardaría en caer, cielo gris y encapotado.

 

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One thought on “Venecia, je ferme mes yeux.

  1. […] tanto, saltamos a la encantadora Venecia… tan particular, tan especial… Lamentablemente siento que esta vendida en exceso, […]

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